Esto que os cuento hoy, me ha pasado en infinidad de veces (quizás es que soy un poco torpe) pero casi siempre, cuando salgo de una visita o reunión con clientes, me doy cuenta que han habido partes del proceso de venta que no he desarrollado correctamente, porque daba por hecho que ya lo sabían. Pero me han pasado cosas peores de este estilo, en algunas ocasiones he dado por hecho que entendían aquello que les explicaba.
Estos dos errores se repiten en innumerables ocasiones. Vamos a ver a un cliente y no decimos que el coche (por poner un ejemplo) va equipado de serie con ABS o no comentamos que es eso del ABS, como si fuese una obligación del comprador, de conocer nomenclaturas, prestaciones o cualquier otra cosa. Luego pasa lo que pasa, que nos aparecen sorpresas por doquier. Los clientes deciden comprar en la competencia o contratar los servicios de otra empresa.
En definitiva, esos son los errores que hay que identificar y con el tiempo, pulir. Pensad que cada persona es un mundo y que hay algunos clientes que van a comprar o contratar algún servicio con la lección aprendida y sobreentendemos que no hace falta hablar de nada más y vamos directamente al precio o clientes que desconocen o son incapaces de entender lo que les contamos y desistimos en adaptarnos a esas circunstancias.
Al final, este tipo de errores, nos llevan a una calle sin salida e irremediablemente perdemos la venta.




